Lo primero, ante cualquier emergencia
Mantén la calma, avisa a la tripulación, reparte tareas y, si la situación es seria, lanza una llamada de socorro por el canal 16 (MAYDAY si hay peligro grave para la vida; PAN-PAN si es urgente sin ese peligro). Junto con el incendio, la caída de una persona al agua es la emergencia más grave a bordo —la tienes desarrollada en la guía de seguridad en la mar—.
El incendio a bordo
Para que haya fuego hacen falta tres cosas —el triángulo del fuego—: combustible, oxígeno y calor. Apagarlo consiste en eliminar uno de los tres: cortar el combustible, sofocar (quitar el oxígeno) o enfriar.
La actuación sigue tres pasos: localización, confinamiento y extinción. Confinar es aislar el fuego: cerrar portillos y puertas, cortar la corriente eléctrica y el gas, y taponar conductos para que no se propague (por radiación, conducción o convección). Después, dirige el chorro del extintor a la base del fuego; una vez apagado, enfría la zona para que no reavive y ventila para eliminar los gases tóxicos.
Las clases de fuego y su agente:
- Clase A (sólidos): admite agua.
- Clase B (líquidos inflamables): polvo o espuma; el agua los extiende.
- Clase C (gases) y clase D (metales): agentes específicos.
- Clase F (aceites de cocina): agentes especiales; no agua.
- Fuego eléctrico: nunca agua (conduce la electricidad); usa CO₂ o polvo.
Maniobra útil: navegar a rumbo y velocidad parecidos a los del viento para dejar el fuego a sotavento y reducir el viento aparente, de modo que las llamas no se extiendan por el barco.
El remolque
Para dar o tomar un remolque:
- Haz firme el cabo a puntos fuertes (cornamusas, bitas, la base del palo), nunca a herrajes débiles.
- Usa un cabo largo y algo elástico: la catenaria amortigua los tirones de la mar.
- Tensa poco a poco y navega despacio; el barco remolcado gobierna para seguir la estela del remolcador. En aguas estrechas o para atracar, suele remolcarse abarloado (de costado).
Vía de agua, varada y abordaje (en breve)
Localiza y tapona la vía de agua, achica, y cierra las válvulas que no uses; recuerda que una embarcación semihundida es mejor refugio que una balsa. Ante una varada, comprueba casco, vías de agua y marea antes de intentar reflotar. Tienes el detalle de vía de agua y varada en la guía de seguridad en la mar.
Abandonar el barco: la última opción
Abandonar es el último recurso: no lo hagas de forma precipitada y no dejes el barco hasta que sea el lugar menos seguro. La regla de oro: «se sube a la balsa, no se baja a ella» (se embarca hacia arriba, cuando el barco se hunde bajo tus pies).
Antes de abandonar: prepara a la tripulación, detén el barco, lanza el socorro y activa la radiobaliza, poneos ropa de abrigo y chaleco, reunid el material de supervivencia (mochila de abandono, agua, pirotecnia, una luz por persona de noche). Amarra la driza de la balsa al barco antes de lanzarla, tira de ella para inflarla y embarcad por parejas, sin saltar y sin mojaros, suavemente para no dañarla.
Si no hay más remedio que saltar al agua: hazlo por barlovento (con mal tiempo, para que el barco no se te eche encima), con las piernas juntas, los codos pegados, una mano tapando nariz y boca y la otra sujetando el chaleco; evita saltar desde más de unos 5 metros.
Cómo estudiarlo
- Fija el triángulo del fuego (combustible, oxígeno, calor) y la regla eléctrico → nunca agua, CO₂.
- Para el remolque: puntos fuertes, cabo largo, tensión gradual.
- Para el abandono: es la última opción y se sube a la balsa.